Antipatrón, midiendo el esfuerzo

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Es muy dificil encontrar una métrica que evalúe el rendimiento de los miembros del equipo por separado. Cualquier libro moderno de gestión de personas recomienda evaluar al equipo globalmente pero nosotros, los buenos jefes de equipo, tenemos que recompensar a los que se están dejando el pellejo y localizar a los que no tienen suficiente compromiso con el proyecto.

Una cosa que hacemos bien en España, y por eso somos de los países más competitivos, es nuestra orientación al esfuerzo. Si no dedicamos mil horas diarias a algo y nos dejamos hasta la ultima gota de energía de nuestro cuerpo, un trabajo no está bien hecho. Otros países “más modernos” prefieren buscar formas de hacer el trabajo más comodamente… ¡Nenazas!

El esfuerzo es algo muy dificil de medir. Lamentablemente, las leyes de privacidad nos impiden usar electrocardiogramas en los trabajadores. Con ellas podríamos obtener de manera muy fiable el ritmo de trabajo de cada uno.

Afortunadamente hay otras formas más legales:

Medidor de sudor. Es una sencilla banda adhesiva que se pone en la frente de los trabajadores. Esta banda tiene un pequeño chip y un emisor bluetooth. La banda obtiene el nivel de sudoración en tiempo real y lo envía al servidor central. Cada día los trabajadores tienen que cambiar la banda adhesiva ya que queda (debería quedar) llena de sudor. Es importante tener consumibles  disponibles para que no haya trabajador sin banda. El único problema es que  cada persona sudora de manera distinta y el dispositivo es difícil de calibrar.

Medidor de sudor
Medidor de sudor

Dinamómetro de nalgas. Este es el más fiable  Es un sencillo dispositivo que se coloca entre las nalgas de cada trabajador. Mide la presión ejercida durante el trabajo por su parte trasera y se envía igualmente por bluetooth. A más presión recibida, mayor esfuerzo es el que está efectuando el trabajador. El dinamómetro es personal y cada trabajador debe ser responsable de su limpieza diaria.

Dinamometro de nalgas
Dinamometro de nalgas

Los datos recibidos del esfuerzo son monitorizados en tiempo real. De este modo, nosotros como jefes podemos alentar o castigar a esos trabajadores que no tienen los valores esperados. Se puede definir un máximo y mínimo para que el sistema genere una alarma en tiempo real. Todos los valores son almacenados por un servidor y pueden servir para una recompensa en retribución variable o ascensos. Igualmente, si los datos no son buenos, si por ejemplo no ha ocurrido ninguna presión de nalgas en un mes, con estos datos se dispone de una herramienta objetiva para un despido.

Naturalmente usando este sistema hay que evitar cualquier cambio que suponga una reducción en el esfuerzo. Iría en contra de nuestra política de recompensar el esfuerzo. Las metodologías ágiles son totalmente contraproducentes ya que se ha demostrado que su uso continuado puede bajar el nivel de esfuerzo global. Hay que evitarlas a toda costa.

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