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Crunch o sobresfuerzo en el trabajo, ¿Es autoimpuesto?

Ayer, mientras paseaba por la playa con mi padre, vi a un antiguo compañero que hacía mucho tiempo con el que no coincidía. Me contaba que estaba a tope de trabajo, como siempre desde que se cambió de empresa. Cuando le dije que ahora era Agile Coach en lugar de programador, me dijo que había hecho bien, ya que hay que intentar dejar la programación, ya que todos los programadores tienen crunch.

El crunch es un exfuerzo excesivo y continuado para terminar el trabajo asignado (normalmente software) en el plazo previsto. No es extraño oir casos en los que se han trabajado jornadas de incluso 60-80 horas semanales. Este concepto viene sobre todo del mundo de los videojuegos y se popularizó cuando dió la vuelta al mundo al ocurrir durante los ultimos meses anteriores a la salida del videojuego GTA5.

Yo tengo una opinion muy clara al respecto y es de lo que quiero hablar. Creo sinceramante que nosotros mismos debemos tener el control de la potencia de nuestro motor personal, que representa el trabajo que realizamos y por ello somos los unicos responsables de su sobrecarga cuando ocurre.

Asumiento esto, ¿qué obliga a uno mismo a forzar la máquina más de su capacidad? He visto muchos ejemplos de compañeros sufriendo de una gran carga de trabajo día tras día, generando gran ansiedad, poniendo incluso en peligro su salud y su vida familiar. Estas personas piensan que tienen a sus espaldas ya sea el proyecto, el equipo o incluso la empresa y que si bajan el ritmo, pueden ocasionar un gran problema. En muchos de estos casos, estas personas acaban cambiando de trabajo o necesitando meses de baja laboral por ansiedad. ¿Y adivinas qué ocurre con la empresa que tanto estaban protegiendo y por la que habían puesto en riesgo su salud? Al final no se ve perjudicada como ellos temían, sino que sólamente se readapta y sigue adelante.

Uno mismo debe intentar ser consciente de dónde viene esa presión por trabajar más, para gestionarlo apropiadamente y no llegar a estos extremos. Debe tener realmente el control del propio esfuerzo, para incrementarlo cuando es necesario pero también para bajar el ritmo cuando la situación se convierte en insostenible y empieza a ocasionar efectos secundarios como la falta de sueño, irritabilidad o incluso desgaste de las relaciones con los seres queridos.

Hay casos en los que esta presión viene del exterior, como el propio mercado, de los usuarios, stakeholders,negocio… Sentimos que siempre se pide más y más y pensamos que estamos fallando al no poder satisfacer la demanda. En estos casos hay que tener en cuenta que en el mundo del software, no hay limite al numero de ideas, iniciativas, mercados, hipotesis que probar… Siempre se va a pedir más y más funcionalidades y desarrollos. Sincéramente, no me gustaría trabajar en un equipo de desarrollo en el que no existíera esta demanda contínua de cosas nuevas a hacer. Para mí sería un síntoma de que las cosas van a pique, que el producto está a punto de morir.

También influye la presion social, compañeros, o jefes que tienen asumida esta cultura de darlo todo, y para encajar en el grupo necesitas hacer lo mismo. Mola mucho cuando estás en un equipo motivado. Sin embargo cuando notas que lo que ocurre al tu alrededor se escapa de la simple buena motivación y que en general todo el mundo se está dejando de lado la salud o la familia, hay un serio problema. En estos casos lo mejor es intentar entre todos hacer este análisis del origen de la presión en una retrospectiva o incluso tomando una cerveza en un bar, para poder disociarse del día a día y ser consciente de la realidad del problema. En ocasiones es dificil hablar de ello porque es un tema tabú o está demasiado asumido en la cultura del equpo para darse cuenta.

Sin embargo, en la mayoría de casos lo que ocurre es un exceso de autoexigencia en el que no hay una presión real que venga del exterior. Es sencillamente una sensación de necesitar hacer más y más porque siempre el backlog de cosas por hacer no para de crecer. También me he encontrado muchos casos en los que lo que ocurre es el sindrome del impostor, es decir, el sentir que no nos merecemos el puesto, cargo o sueldo que tenemos. Esto suele provocar el intentar trabajar más duro o más tiempo para «demostrar» que sí que nos lo merecemos. En estos casos es importante reforzar la seguridad en uno mismo, y también aprender que decir que «NO» es más profesional que decir un «SI» y después hacer algo de mala calidad y llegar a un sobresfuerzo que te obligue a buscar trabajo en otro sitio.

En la industria del software tenemos la ventaja de la gran oferta de puestos de desarrolladores. En 2 semanas podemos encontrar un trabajo y en un mes podemos encontrar un BUEN trabajo. La presión para hacer más y más está en todos los lados, pero es responsabilidad de cada uno mantener el control de la potencia de nuestro propio motor para ir a buena velocidad de manera constante sin «griparlo». Poder volver a disfrutar del trabajo de programador y al mismo tiempo hacerlo cada vez mejor por la motivación que tenías hace años y que has vuelto a encontrar. Sé que todo esto más facil decirlo que hacerlo. Si piensas igual, habla con alguien de tu confianza o pide ayuda si lo necesitas.