El sabor de la buena UX

Los programas de TV de moda van cambiando año tras año. Reality shows, concursos de talento de canto, de baile, de salto en trampolín (sigh!). Ahora estan de moda los concursos de cocina como Master Chef, Top Chef y otros…

Tengo que admitir que a estos últimos sí estoy algo enganchado porque me siento identificado con los concursantes en los momentos en los que los jueces van a probar el plato, lo miran, lo prueban y lo juzgan. Todo lo aprendido por el cocinero antes de esa elaboración junto con la suerte y pericia en el momento de la elaboración se plasman en el plato.

Sé que es la enésima analogía del desarrollo de software, pero me vais a permitir usarla. Voy a analizar las tres partes de un software bien desarrollado.

La receta es la historia de usuario.
Cuando se define la historia de usuario es cuando el cocinero piensa qué va a cocinar. Puede ser lomo de atún, muslos de pollo a la pimienta o pastel de boniato con cintas de chocolate. El cocinero piensa qué es lo que le va a gustar al cliente y pasa a su ejecución. Igualmente un equipo de trabajo se enfrenta con una historia de usuario. La definición de esa historia indica cómo va a dar valor al cliente.

La presentación del plato es la estética del software
Tanto cuando se presenta un plato como cuando el cliente va a usar el software, el producto tiene que entrar por los ojos.  En cocina es muy importante aspectos el corte de los ingredientes, su color, cómo están alineados en el plato,… . En software igualmente hay que prestar atención a las fuentes que se usan, los bordes, los colores, los iconos,… Todo tiene que tener un aspecto cuidado.

Y para terminar…
El sabor es la Experiencia de Usuario, la UX
Aqui es donde el cocinero y el equipo de software más se la juegan. En cocina un plato puede estar bien planificado y con una cuidadisima estética pero pueden pasar cosas como una textura de un ingrediente que no es la que te habías imaginado, como algo que cruje y no debería, una combinación de sabores que no encajan,… Cuando el usuario usa la característica desarrollada pueden sucederle cosas muy parecidas: información que falta y hace que no sepa usarla, tener que hacer muchos clicks, tener que ir abriendo y cerrando interfaces, tener elementos de interfaz muy pequeños o muy grandes,…

Me faltan dos páginas para terminar el libro de Lean UX (mi mente ya no procesaba letra escrita). En breve hablaré un poco cómo se trabajan esos dos aspectos, la estética y la experiencia de usuario. En un equipo Ágil se trabajan de forma completamente distinta y en momentos distintos. Lo veremos.